Faraday y el Doctor

Faraday_conference

Michael Faraday en una conferencia

Londres, 1831

—Así que cuando muevo el imán dentro de la bobina, como pueden ver, la aguja del galvanómetro se agita. El movimiento del imán está provocando una corriente.

El público presente aplaudió y Michael empezó a recoger. Al lado del escenario lo esperaba Lord Hamilton. Michael se acercó a él. Era importante relacionarse con el poder político, aunque no fuera algo que le gustara demasiado.

—Faraday, ha sido muy interesante, pero ¿qué utilidad tiene una electricidad generada durante una fracción de segundo por ese imán?

Antes de que Michael pudiera contestar, un hombre de extraña vestimenta se adelantó:

—Señor, dentro de 20 años estará usted cobrando impuestos por esa electricidad.

—¿Y usted es…? Creo que no nos han presentado —respondió Lord Hamilton un tanto molesto.

—Soy el Doctor, y además un gran admirador del señor Faraday.

Mientras Lord Hamilton se marchaba con gesto contrariado, Michael se ruborizó.

—No creo que merezca admiradores.

—Ya lo creo que sí, sus experimentos con baterías y los que está realizando ahora con imanes son… ¡brillantes!

Michael no era un hombre muy abierto, pero este Doctor le resultaba una persona agradable. Parecía como si fuera un amigo de toda la vida.

—¿Por qué no viene a mi laboratorio? Allí podré enseñarle algunos de los experimentos que tengo en marcha.

—Creí que nunca me lo diría. Allons-y !

—¿Allon qué?

—¡Oh!, es una expresión francesa que significa “¡vamos!”, ¿no le encanta como suena?

Tras un breve recorrido, Michael y el Doctor llegaron al laboratorio.

—¿Y a qué campo se dedica usted, Doctor?

—No podría definirme dentro de un solo campo… siempre estoy viajando de un lado a otro, conociendo gente y arreglando problemas. Pero esta vez el problema es mío, mi vehículo tiene una pequeña avería que debo solucionar. Pero dejemos de hablar de mí, siempre me han interesado sus experimentos.

—Ahora estoy muy centrado en las investigaciones con imanes. Desde que Oersted publicó su artículo sobre la relación entre magnetismo y electricidad, sentí que era un campo que merecía un estudio a fondo —dijo Michael ilusionado—. Lo que he descubierto es que un imán crea una especie de fuerza invisible a su alrededor.

—Un campo de fuerza.

—Interesante forma de nombrarlo, Doctor. Fíjese, coloco este papel encima del imán y ahora pongo unas limaduras de hierro sobre el papel. Como puede ver, las limaduras se colocan siguiendo líneas. Cuanto más cerca están de los polos, más juntas están esas líneas y van separándose con la distancia.

Magnetic_field_of_horseshoe_magnet

Cuando se ponen limaduras de metal cerca de un imán, estas se sitúan siguiendo las líneas del campo magnético. El campo magnético está formado por líneas de fuerza que van desde un polo del imán hasta el otro y a medida que nos alejamos de los polos las líneas se alejan cada vez más, de forma que el campo magnético decrece con la distancia.

—Al principio, tras conocer el experimento de Oersted, pensé: si una corriente eléctrica genera fuerza magnética, ¿por qué no podría generar una fuerza magnética una corriente eléctrica? Así que, en lugar de instalar una brújula cerca del circuito, lo que hice fue colocar dos cables cercanos para ver si el magnetismo generado por uno de ellos provocaba corriente en el otro. Uno lo conecté a un galvanómetro para medir cualquier intensidad de corriente y el otro lo conecté a una batería. Lo curioso del caso es que, mientras un cable estaba conectado a la batería, en el otro no ocurría nada, la aguja del galvanómetro no se movía. Sin embargo, en el momento que conectaba o desconectaba la batería, ¡oh, amigo!, en ese momento la aguja se movía.

567px-Faradays_transformer

Dos cables se enrollaban de forma separada, uno se conectaba al galvanómetro (medidor de intensidad eléctrica) y el otro se conectaba o desconectaba de una batería. En el cable A aparecía corriente solo en el momento en el que el cable B era conectado o desconectado de la batería.

—¿Y de ahí sacó la idea para su demostración de hoy?

—Por supuesto. Me di cuenta de que no era el campo magnético producido por un cable lo que producía la corriente en el otro, sino el cambio en ese campo magnético. Así que en lugar de otro cable con corriente, puse un solo cable alrededor de todo el aro y utilicé un imán. Al mover el imán dentro del círculo, la aguja del galvanómetro empezó a agitarse, demostrando que es el cambio del campo magnético el que realmente induce la corriente en el cable.

—¡Brillante deducción, señor Faraday!

—¡Gracias, Doctor! Ahora estoy trabajando en una forma de obtener corriente de forma continua. Fíjese en este esquema:

Faradays_disc

—Vaya, parece muy sencillo, un disco de metal, un imán y una manivela. Aunque falta algo, ¿no?

—Solo tengo que colocar un cable conectado por un lado al centro del disco y otro en la parte de fuera y conseguiré que fluya corriente por él. Los situaré haciendo contacto con el disco pero dejándolo girar. Mientras el disco gire, el imán creará una corriente en el disco y esa corriente atravesará el cable.

—¿No le ha parecido escuchar algo? —interrumpió el Doctor.

—Sí, un ruido como… mecánico.

El Doctor cogió un par de imanes del escritorio de Faraday y, agarrándole del brazo, gritó:

—¡CORRA!

Tras varios minutos de carrera, el sonido mecánico se fue amortiguando y llegaron a un callejón en el que una estructura de madera azul ocupaba el fondo.

—¿Police Box? ¿Public call? ¿Qué significa est0?

—Señor Faraday, tendría muchas cosas que explicarle y andamos cortos de tiempo. ¡Rápido, entre en la TARDIS!

Faraday no podía creer lo que estaba viendo. La pequeña estructura de madera del exterior, la TARDIS, era una especie de gran laboratorio en su interior, mucho más grande que la estructura de fuera. Era algo imposible, pero lo estaba viendo con sus propios ojos. Todo estaba lleno de cables y paneles de un material extraño. El Doctor fue rápidamente hacia una estructura circular en el centro y empezó a trastear con los imanes que había cogido en el laboratorio minutos antes.

—Perdone que haya que tenido que coger prestados los imanes, pero los necesitaba para un arreglo rápido. ¡Ahí está! —dijo el Doctor señalando una rara placa verde con trozos de metal—, un poco de destornillador sónico y estará reparado en un momento.

El Doctor empezó a apuntar a los imanes con un objeto extrañísimo que emitía luz y un sonido bastante divertido. En unos segundos, la estructura entera empezó a moverse provocando un ruido atronador.

—¡JA, JA! Tenemos potencia, ahora podremos dejarlos atrás.

—¿Dejar atrás a quién?

—Oh, no se preocupe, es a mí a quien persiguen. Haremos un pequeño viaje para despistarles y volveré a dejarle en casa.

Cuando salieron de nuevo por la puerta de la TARDIS, Michael se sorprendió aún más: estaban en un descampado donde se vislumbraba una gran estructura. De ella salían numerosos cables que se perdían en el horizonte sostenidos por grandes torres de metal.

—¿¿¿Dónde estamos???

—En su futuro, señor Faraday.

—¡Pero eso es imposible!

—No para mí —replicó el Doctor—. Fíjese, esa gran estructura es una central eléctrica, genera electricidad a partir de los principios que usted está investigando. Esa energía viaja por esos cables hasta las grandes ciudades, donde la gente puede usar la electricidad para iluminar sus casas, cocinar sus alimentos y otras muchas cosas que usted no podría imaginar ahora mismo.

—¡Y haremos máquinas en el tiempo!

— Eeeeh.. bueeeno, realmente no.

—¡Enséñeme más! —respondió Michael impaciente.

—No, debemos volver, tengo que dejarle en su época. Tiene mucho trabajo por hacer, Señor Faraday.

—Pero esto es increíble. ¡Esto debe ser contado!

—Mejor que no lo intente, nadie le creería. Pero ahora sabe que su trabajo será de una importancia vital para el futuro de la humanidad.

Al abrir de nuevo la puerta se encontraron en otro oscuro callejón.

—Todavía no me ha dicho su nombre.

—Ya se lo dije, Michael. Soy el Doctor.

La puerta se cerró y comenzó de nuevo el ruido atronador, la estructura de madera se desvaneció poco a poco y el callejón quedó vacío.

Michael dejó el abrigo en la entrada y se acercó a la mesa. Su esposa le saludó:

—Hola querido, ¿cómo fue la conferencia?

—No me hicieron excesivo caso, pero conocí a una persona que me ha convencido de que voy por el buen camino. Cariño, el mundo será un lugar mejor gracias a la electricidad generada por la fuerza magnética.

drwho

El Doctor preparándose para entrar en la TARDIS


Allons-y ! En 2013 se cumplen 50 años de la creación de la mítica serie Doctor Who. En este blog, un servidor le va a rendir un sentido homenaje a través de varios encuentros de nuestro amado Doctor con importantes figuras de la ciencia y otras pequeñas sorpresas. Y si no has visto todavía el Doctor Who… ¿a qué esperas a ver Don’t Blink? Uno de los mejores capítulos que se han hecho jamás para una serie de televisión. ¡HE DICHO!

Esta es la contribución de el zombi de Schrödinger al XXXVIII Carnaval de la Física, organizado en esta ocasión por el flamante ganador del premio bitácoras Eureka.

Otras historias del doctor

1. Enero: Faraday y el Doctor.

2. Febrero: Terror Invisible.

Más información

Momentos Estelares de la ciencia, Isaac Asimov. Alianza Editorial.

Great Physicists From Galileo to Hawking, George Gamow.

Michael Faraday en Wikipedia

Página oficial del Doctor Who

Doctor Who en Wikipedia

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Publicado el 21 enero, 2013 en Arte y ciencia, Carnaval de física, El Doctor, Física básica, Historia de la ciencia, Relatos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 15 comentarios.

  1. Te odio mucho… digo envidio ¡Genial!

  2. Gabry Gómez

    Me encanto!, incluso creo firmemente que si se enseñara la vida o aportaciones de personajes tan maravillosos como éste de forma así de creativa, el proceso de aprendizaje seria un gozo total!!!

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