Archivos Mensuales: mayo 2013

Faraday y el Gran Hedor

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Caricatura de la época en la que Faraday le entrega una de sus “tarjetas” al Padre Támesis.

Era mediados del siglo XIX, Faraday acababa de volver del campo y en uno de sus desplazamientos por Londres, decidió utilizar un barco. La visión y el olor del río le sobrecogieron, pero su faceta como científico se impuso y realizó un simple experimento. Con los datos obtenidos envió una carta al Times avisando de la triste situación que atravesaba el Támesis. Esta es la carta que escribió:

07 de julio 1855

Señor:

Realicé este día la travesía en barco entre Londres y Hangerford Bridges, entre la una y media y las dos en punto; el agua estaba baja, y creo que la marea estaba a punto de llegar. La apariencia y el olor del agua captaron inmediatamente mi atención. El río era un fluido opaco de color marrón pálido. Para comprobar el grado de opacidad, rompí algunas tarjetas blancas en pedazos, los humedecí con el fin de hacer que se hundieran fácilmente bajo de la superficie del agua, y luego dejé caer algunas de estas piezas en el agua en cada muelle al que llegaba el barco; antes de que se hubieran hundido una pulgada debajo de la superficie, eran indistinguibles, pese a que el sol brillaba con fuerza, y cuando las piezas caían de lado, la parte inferior se ocultaba de la vista antes de que la parte superior estuviera bajo el agua. Esto sucedió en St. Paul Wharf, Blackfriars Bridge, Temple Wharf, Southwark Bridge y Hungerford, y no tengo ninguna duda de que habría ocurrido río arriba y río abajo. Cerca de los puentes la suciedad se enrollaba en nubes tan densas que eran visibles en la superficie, incluso en agua de este tipo.

El olor era terrible y común a todo el río, el mismo olor que surge de las cloacas en las calles; todo el río era una alcantarilla. Acabo de regresar de tomar el aire en el campo, tal vez por eso esté más afectado que otros, no creo que pudiera haber continuado hasta Lambeth o Chelsea, y me alegré de poder entrar en las calles cuya atmósfera, excepto cerca de las alcantarillas, encontré mucho más dulce que en el río.

He considerado mi deber registrar estos hechos, para que puedan ser llevados a la atención de quienes ejercen el poder o tienen responsabilidades en relación con la condición de nuestro río; no hay nada figurativo en los términos que he empleado, ni cualquier tipo de exageración, son la pura verdad. Si hay suficiente autoridad para quitar un estanque putrefacto de un barrio con unas pocas viviendas, ciertamente no debería permitirse que el río que fluye por kilómetros a través de Londres se convierta en una alcantarilla fermentada. La condición en la que vi el Támesis podría ser considerada como excepcional, pero esa posibilidad es prácticamente nula y me temo que, al contrario, muy pronto se convertirá en su condición general. Si ignoramos este asunto, no podemos esperar que sea sin consecuencias, ni deberíamos sorprendernos si, después de los años, una estación cálida nos da la triste prueba de la estupidez de nuestro descuido.

 

Soy, Señor,

Su obediente servidor,

M. Faraday.

Royal Institution, 07 de julio

Recorrido que siguió Faraday a través del Támesis.

Recorrido que siguió Faraday a través del Támesis.

Muchos factores habían llevado a Londres a esta situación. El primero fue demográfico, Inglaterra había aumentado drásticamente su población en los últimos años y las ciudades ofrecían mejores oportunidades que el campo. Además, las ciudades no tenían un órgano de gobierno propiamente dicho, ni la autoridad para solicitar impuestos o imponer tasas, por lo que tampoco disponían de un presupuesto suficiente para realizar mejoras en la ciudad.

Poco a poco los problemas generados por la insalubridad fueron calando en la sociedad: el cólera se extendía por la población sin diferenciar clases o estatus. La muerte rondaba la ciudad y se empezaba a recordar los oscuros tiempos de la peste negra.

No andaba muy desencaminado Faraday en su carta. 3 años después, en 1858, llegó un verano cálido y esa época quedará registrada para siempre en la historia de Londres como El gran Hedor. Las cortinas de la cámara de los lores tuvieron que ser impregnadas con lejía para combatir el olor que llegaba de la ciudad y, ante esa situación, tardaron 18 días en crear una ley que proporcionaría el presupuesto para remodelar el sistema de alcantarillado de la ciudad y mejorar la situación del río.

Esta entrada participa en la XXV edición del carnaval de química que organiza moléculas a reacción.

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Más información

Carta original de Faraday.

El gran hedor.

El último viaje

Os invito a una pequeña historia de viajes, amistad, amor y algo de ciencia ficción, una historia para leer con una música de fondo, la misma que están escuchando nuestros protagonistas. Adelante, pasad y poneos cómodos.

El último viaje

Se levantó y cambió el vinilo, esta vez le tocaba a Coltrane. Llenó otra copa para Hugo y volvió a su asiento.

—¿Sabes Gabriel?, este bourbon es impresionante, ¿de dónde lo has sacado? —Hugo era de los que echaba coca-cola a todo, pero esta vez su amigo había insistido en que no lo hiciera y tenía que reconocer que estaba disfrutando con el intenso sabor de la bebida.

—Pues lo saqué de un almacén de contrabando en Chicago, en 1925.

Hugo empezó a reírse a carcajadas.

—¿Fuiste con la TARDIS y la cogiste? —consiguió decir entre risa y risa. El equilibrio de su vaso peligraba y ya había derramado algunas gotas.

—Más o menos, ¿te acuerdas de mis ideas para viajar en el espacio-tiempo? Lo conseguí, construí mi máquina, pero no es una cabina azul, más bien es un amasijo de cables, metal y depósitos de helio líquido—le contestó Gabriel bastante serio.— ¿Recuerdas a ABBA?

—¿AVA?

—Sí, los de “mamma mia! ninoninona ah ah”, una mierda de canción, pero muy pegadiza.

Los gestos de Gabriel mientras tarareaba la canción eran bastante patéticos, pero Hugo aguantó la risa y contestó:

—No me suenan absolutamente de nada.

—Normal, yo evité que existieran. A Robin le encantaban y estaba todo el día escuchándolos, incluso había un musical en el que iban vestidos de las formas más horteras que puedas imaginar… asi que decidí que una de mis primeras pruebas sería hacerlos desaparecer. ¿Te acuerdas de El fin de la eternidad?

—Claro, el libro de Asimov, el prota trabajaba en una agencia que hacía los cambios justos y necesarios en distintas épocas para evitar tragedias en la historia de la humanidad.

—Pues bien, me leí varias biografías de ABBA y descubrí que el punto que había que atacar era la amistad que surgió entre Benny y Björn.

Tras beber el último sorbo de su copa, Hugo interrumpió:

—Vaya nombres te inventas, Abba, Benny, Björn, cada año que pasa pierdes capacidad para tus historias.

—Son nombre suecos, como en Tau Cero, no te escuché quejarte de cómo Suecia dominaba el mundo en esa novela.

—Pero sí me quejé de ese final tan …. en fin, tan excesivo —replicó Hugo rápidamente, mientras recogía la nueva copa que le ofrecía Gabriel y le animaba con la mirada a continuar su loca historia.

—Para que lo sepas, no eran un dúo, bueno sí, un dúo de matrimonios, lo importante es que conseguí enemistar a Benny y Björn cuando se conocieron. Hice desaparecer una chaqueta del estudio, bastante hortera todo hay que decirlo. No volvieron a dirigirse la palabra y sus carreras musicales por separado fueron bastante mediocres. Ahora yo soy el único que recuerda sus canciones.

—Tú y tus histotias Gabriel, tenemos que leer menos ciencia ficción… Pero entonces dime, ¿qué pasó con Robin? —preguntó con sorna.

—Ahora es fan de Ace of Base…

—Qué exitazo tienen, ¿verdad?

—En mi línea temporal original solo tuvieron un disco y desaparecieron del mapa, pero parece que el mundo ardía en deseos de encumbrar a unos suecos horteras.

—Buena línea temporal esa. –En el fondo le gustaban las historias locas de Gabriel, así que le tiró un poco de la lengua al verle taciturno.— ¿No probaste a cambiar cosas más importantes? Este país necesitaría un cambio político.

—Puff, en mi línea temporal, Rajoy era el presidente.

—Pero, ¿qué me estás contando? ¿ese triste? Venga tío, tus historias siempre son mejores que esto.

—Intentando cambiar la situación política me di cuenta de que los hechos que acontecen a lo largo del tiempo tienen una especie de inercia: cuanto más grande sea el evento que quieras cambiar, menos posibilidades tienes de éxito. El experimento de ABBA fue un éxito durante bastantes años hasta que apareció Ace Of Base; en el caso de la política, mis éxitos duraban como mucho semanas. Hay demasiada gente poderosa implicada y demasiadas variables a tener en cuenta, es como si intentaras cambiar un transatlántico de rumbo con la ayuda de una zodiac y una cuerda. Así que me limité a mejorar nuestra vida.

—¿Hiciste más cambios con Robin?

—No, sabes que la idolatro, así que no volví a jugar con ella, pero empecé a mejorar nuestra situación económica con pequeños cambios. En mi línea de tiempo original vivíamos en un pisucho en las afueras y ahora tenemos el ático y esta casa de campo —situó el dedo índice muy cerca del pulgar,— todo con pequeñísimos cambios en momentos puntuales.

—Entonces ahora podrías dejarme tu TARDIS para que yo haga lo mismo, ¿no? Déjame ser el 12º Doctor, tengo pensado hasta mi vestuario y mi grito de guerra.

—Precisamente voy a dejarlo ya, pero a ti te falta pelo y te sobran años para sustituir a Matt, jajaja. —Su cara pasó de la relajación tras la risa a un extraño rictus.— ¿Crees en la media naranja Hugo?

—Robin y tú sois el mejor ejemplo de ello, estáis hechos el uno para el otro.

—Eso pensaba yo, pero dentro de 3 años ella me dejará.

—Eso es imposible, tío, vosotros sois una pareja para la eternidad, todo el mundo lo dice. —Los ojos de Hugo bajaron levemente al decirlo.

—Hugo, siempre la has deseado, noto cómo la miras. Lo he intentado todo, llegué a arruinarte la vida, a borrar nuestra amistad, pero siempre volvías a aparecer y te la llevabas. Eres un invariante en nuestra historia, eres su media naranja y yo soy un simple catalizador que, una vez cumplido su trabajo, es desechado.

Hugo no sabía dónde mirar, nunca había visto a su amigo así, tenía que responder algo, ¿pero qué? Claro que estaba enamorado de Robin, era la mujer perfecta. Intentó volver al tono socarrón anterior:

—¿Y qué piensas hacer, Doctor?

Los últimos compases de Blue Train sonaban mientras Gabriel terminaba de enrollar el cuerpo de Hugo en la alfombra. «Ahora empiezo a recordar que la alfombra y los sillones desaparecieron de un día para otro, será imposible limpiar toda esta sangre», pensó Gabriel. La idea era sencilla, el bourbon estaba atiborrado de somníferos, así que su amigo no pudo oponer mucha resistencia. Sin embargo, el picahielos no entró en el corazón como él esperaba, al final perdió la cuenta de las puñaladas y a duras penas había conseguido quitarse la sangre de encima. Era su último viaje, solo tenía que terminar de limpiarlo todo y volver a su tiempo, con Robin, para siempre.

Este post participa en la V Edición del Carnaval de Humanidades acogido en Pero eso es otra historia, de la elemento más activa de la blogosfera: @ununcuadio.

Resumen final edición XXIV carnaval de química y un poquito más

Comienza el carnaval

Con esta imagen comenzó el carnaval de química, fue en el blog ese punto azul pálido un 3 de enero de 2011. Hoy termina la 24 edición de este carnaval y vamos a hacer un repaso a su historia (*). ¿Me acompañas?

24 ediciones

106 blogs

657 historias

¿Y quiénes han sido los más productivos? El MVP del carnaval es sin duda César Tomé desde su bitácora experientiadocet ha enviado nada más y nada menos que 59 historias. Sin embargo no debe descuidarse porque hay sangre nueva que viene pisando fuerte, como el elemento 114 que ha enviado 41 historias en tan solo 10 ediciones.

TOP 10 Artículos enviados al carnaval

1.- Experientia Docet (59)
2.- Ese punto azul pálido (47)
3.- Scientia  (44)
4.- Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión (41)
5.- Curiosidades de la microbiología (32)
6.- El cuaderno de Calpurnia Tate (28)
6.- Hablando de ciencia (28)
8.- Vendo mi cuerpo por ser delgada (24)
9.- Los productos naturales ¡vaya timo! (23)
10.- Moles y bits (19)

Si se tratara de premiar al blog fiel al carnaval hay muchos candidatos, pero un solo ganador. Daniel Torregrosa además de iniciar el carnaval no ha faltado a ninguna de sus ediciones, como un buen padre.

TOP 10 Participaciones en distintos carnavales (*)

1.- Ese punto azul pálido (23)
2.- Experientia Docet (22)
3.- Scientia  (20)
4.- Curiosidades de la microbiología (19)
5.- Los productos naturales ¡vaya timo! (16)
6.- Hablando de ciencia (15)
7.- Vendo mi cuerpo por ser delgada (12)
8.- Educación química (11)
8.- XDCiencia (11)
10.- Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión (10)
10.- La ciencia de la mula francis (10)

¿Queréis saber más? Por supuesto y para eso os he dejado dos opciones: la primera es una infografía en la que podrás ver estos datos y muchos más, la segunda es una hoja de cálculo en Google Docs con la recopilación de todas las urls del carnaval.

Infografía resumen de la historia del carnaval, ¡no os la podéis perder!.

Recopilación de los artículos enviados al carnaval de química.

* – Por desgracia finalmente no he sido capaz de encontrar el resumen de una de las ediciones, de ahí que el máximo de participaciones en distintos carnavales sea 23.

Y ahora volvamos a la presente edición:

Resumen final edición XXIV del carnaval.

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La edición número XXIV del carnaval ha tenido la suerte de contar con 18 bitácoras que han mandado la fantástica cifra de 35 historias con las que poder disfrutar. Tienes la opción de ver el resumen que el Dr Horrible y el Zombi de Schrödinger han ido escribiendo, o puedes ver a continuación la lista completa de artículos participantes:

  • El cromo, ¿suplemento o fraudulento? Un anuncio de esos que te hacen levantar la vista de lo que estés diciendo y quedarte ojiplático. ¿Qué es eso de comer lo que quieras y luego tomarte una pastillita? @FelixARuiz1 nos lo cuenta en verso y de paso hace aparecer al cromo por primera vez en el carnaval.
  • El anfígeno infernal. Fuego griego, mucho azufre y mucha química. @luisccqq abre su cuaderno de Calpurnia Tate para que podamos echarle un vistazo a este magnífico post que mezcla historia con química.
  • Químicos modernos:  Fritz London. La serie de químicos modernos en experientia docet llega a un personaje peculiar. @edocet nos cuenta como Fritz London pasó de ser un licenciado en filosofía a uno de los padres de la química cuántica.
  •  ¡Superhéroe de guardia! Los superfluidos de @Ununcuadio vuelven al ataque, pero esta vez se quitan el traje de superhéroe y nos demuestran que no necesitan usar todo su poder para encapsular a los malutos.
  • La quiralidad, el error de cube 2Espía de laboratorio aprovecha la historia de cube 2 para hablarnos sobre dimensiones extras, la quiralidad y el error que comete la película en este sentido.
  • Cómo se quhace el whisky. Moléculas a reacción (@ISQCH_Divulga) vienen directamente de Escocia para contarnos el proceso de fabricación del whiskey. Un artículo para disfrutar on the rocks.
  • Unen pero no enlazan. En química no todo son enlaces, existen uniones como las fuerzas de van der Waals o el enlace de hidrógeno que cumplen importantes funciones. @luisccqq abre su cuaderno y nos lo explica.
  • Ositos, química y luz.Nunca dejéis solo a @luisccqq en el laboratorio, porque pueden pasar cosas como la que nos explica en este artículo. Ahora me lo pensaré dos veces antes de comprarme una bolsa de ositos de gominola ;P
  • De la célula al sol y vuelta. La inauguración de una nueva sección del cuaderno de Calpurnia Tate llega al carnaval. @luisccqq nos trae el primero de sus post-it, aprovechando el aniversario del descubrimiento de la estructura del ADN.
  • Cine, bichos y Erin Brockovich. Un desastre medioambiental provocado por cromo hexavalente y una abogada pertinaz. Súmale una ración de procesos químicos, físicos y biológicos y tendrás la magnífica historia que nos trae @manolosancheza.
  • Heparina, todo fluye. Una sustancia que desde su descubrimiento ha ayudado a muchas personas, incluido mi padre. @hebusto nos habla sobre su historia.
  • Narguile, la pipa de agua de Estambul. Huesca medioambiental nos trae en esta ocasión una historia de oriente en la que el humo es disipado y algunos mitos son descartados a la vez que aprendemos algo más sobre la cultura turca.
  • Soma. Unos minutos musicales para amenizar el carnaval. Una ruptura, una metáfora del amor como una droga, un poco de ciencia ficción y un toque de química. Descubre qué es soma de la mano del zombi de Schrödinger.
  • 15 minutos en la vida del electrón. Un nuevo post-it del cuaderno de Calpurnia Tate. Esta vez celebrando el aniversario del descubrimiento del electrón por parte de J.J. Thomson.
  • Abril un mes con mucha ciencia. Volvemos con el incansable cuaderno de Calpurnia Tate. @luisccqq nos relata las charlas que dio durante el mes de abril a la muchachada (¡NUI!) de dos institutos.
  • Cuestión de magnetismo. El carnaval ha tenido como logo un casete, de los buenos, de los que tenían cromo. Aquí tenéis una breve explicación sobre los soportes magnéticos, el uso del cromo y mucho más.
  • El conflictivo grupo 3. El azote del carnaval, @luisccqq, vuelve y esta vez nos trae una guerra encarnizada. ¿Qué elementos deben acompañar al escandio y al itrio en el grupo 3?
  • La química del amor y la ira. Amor, ira, cine y mucha química. No te pierdas la última aportación de Huesca medioambiental, con sorpresa musical al final.

Algunos datos sobre esta edición. El cuaderno de Calpurnia Tate ha tenido una actividad frenética y ha mandado nada más y nada menos que 8 artículos, Huesca Medioambiental ha enviado 4 artículos, mientras que Moles y Bits y la imparable Ununcuadio han enviado 3 participaciones cada uno.

Logo Definitivo

Y sin más dilación cedo el testigo al siguiente organizador del carnaval que es nada más y nada menos que Moléculas a reacción (@ISQCH_Divulga). Estoy seguro de que hará un magnífico trabajo viendo sus últimas participaciones en el carnaval y el amor que sienten por la química.

Cuestión de magnetismo

Toda nuestra vida estaremos rodeados de campos magnéticos, no en vano el planeta en el que vivimos es un imán gigantesco. Pero si hay un tipo de campo magnético al que siempre le estaré agradecido, es al generado por esas vetustas cintas de audio y vídeo que marcaron mi adolescencia, el de esos disquetes que me acompañaron en la facultad, el de esos discos duros que han ido poblando mis distintos ordenadores, o esas cintas de backup que han salvado en alguna ocasión un día de trabajo.

En la actualidad, estos soportes han ido desapareciendo poco a poco. Ahora tenemos mp3, memorias flash, discos sólidos, blu-ray y todo tipo de tecnologías que han ido dejando en el pasado el soporte magnético, aunque resisten las cintas para backup de datos.

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Sí, también las usan para hacer backup. En Google no todo son gafas ultramodernas y coches que no necesitan conductor.

¿Cómo funciona?

Para ver cómo funciona un soporte magnético vamos a centrarnos en un casete. Yo siempre los llamé cintas, pero para no confundirnos con la cinta magnética que lleva dentro, nos referiremos al dispositivo como casete. Los más jóvenes del lugar quizá no hayáis tenido nunca un casete de este tipo en vuestras manos, ni el placer de ver cómo se enrollaba la cinta en el cabezal perdiendo todos esos segundos de tu canción favorita, como lágrimas en la lluvia.

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Y lo socorridas que eran para grabar canciones romanticonas a las chicas. ¿Ahora qué hacéis? ¿Les compartís listas en Spotify? ¡Boh! Eso no tiene mérito, no sabéis la de cálculos que había que hacer para que las canciones encajaran bien y no se cortara la última o quedara demasiado hueco.

Un casete es un cartucho de plástico que protege la cinta magnética que se enrolla en el interior gracias a las dos ruedas que podéis ver en la foto. Esa famosa cinta magnética guardaba nuestras canciones favoritas y acababámos cogiéndola cariño.

La cinta magnética

La cinta está formada principalmente por dos capas:

cinta

  • El soporte o sustrato de la cinta. Se pasaron por varios materiales a lo largo del tiempo hasta que llegó el poliéster. Esta capa es necesaria para dar soporte a la estructura de la cinta.
  • Capa de pigmento. Esta capa es la parte más débil de la cinta, podríamos compararla con una gelatina que lleva dentro trozos de frutas. Esos trozos de frutas serían las partículas magnéticas y parte del lubricante de la cinta. La capa no puede ser rígida ya que las partículas magnéticas deben moverse en su interior.

En cuanto a las impurezas magnéticas, inicialmente se usaban diferentes tipos de óxidos de hierro, pero con el paso de tiempo se cambió al dióxido de cromo (CrO2), que a costa de una menor durabilidad permitía una mejor calidad de grabación.

¿Cómo se lee un casete?

¿Os acordáis de la historia de Faraday con el Doctor? Pues tiene mucho que ver con el funcionamiento de una cinta de casete y del resto de soportes magnéticos. La cinta pasa por una serie de rodamientos hasta llegar al cabezal de lectura. El cabezal no es otra cosa que una bobina, podemos verlo en la siguiente imagen:

cabezal lectura

A medida que la cinta se mueve hacia adelante, el flujo magnético varía debido a los cambios de orientación de las impurezas magnéticas (magnetic dipoles) de la capa de pigmento, produciendo una corriente en el cabezal. La corriente eléctrica generada ya puede pasar a los altavoces, donde se transformará en energía mecánica y finalmente en las preciadas ondas sonoras que estábamos buscando.

En el caso de grabación de sonido, la cinta magnética lleva cuatro pistas, dos por cada sentido de reproducción, de forma que pueden leerse y grabarse en estéreo por las dos caras.

¿Cómo se graba?

En la grabación realizamos la operación inversa. Se hace pasar una corriente por la bobina del cabezal, de forma que esta vez es el cabezal el que genera un campo magnético, campo que provocará que las partículas magnéticas de la capa de pigmento se alineen. Variando la corriente aplicada a la bobina, cambiaremos el campo magnético generado y la orientación de los imanes. En el caso de la grabación, basta con aumentar el ritmo de cambio de la electricidad que pasa por el cabezal y el ritmo de la cinta para grabar a una mayor velocidad. De esa forma podíamos tener nuestros magníficos grabadores high speed dubbing que podían grabar una casete en un periquete. Eso sí, nunca pirata, EJEM EJEM.

Cómo podéis ver, los magníficos experimentos de Faraday con el magnetismo no solo derivaron en la generación de la electricidad sino que se aplican a numerosos campos, incluido el almacenamiento de información.

¡Oh no! Se ha roto la cinta de los chichos, justo por el medio

Los casetes tenían sus enemigos, uno de ellos era la humedad. Cuando almacenábamos nuestras grabaciones en lugares húmedos corríamos el peligro de deteriorar la capa de pigmento. Lo que ocurre es un proceso de hidrólisis que rompe  los polímeros de la capa de pigmento, degradándola y provocando que las partículas magnéticas pierdan su soporte o que directamente se suelte esta capa por completo del sustrato. Uno de los posibles efectos que tiene la humedad es que la cinta se vuelva pegajosa, seguro que muchos de vosotros habéis perdido cintas por este motivo. Además, cuando una cinta se enrollaba en un tramo, ese tramo quedaba maldito de por vida y siempre que llegabas a la canción sabías que había una gran probabilidad de que acabara en desastre. Otro problema de una capa de pigmento degradada es que puede ensuciar los cabezales, empeorando el funcionamiento del reproductor.

Pero los casetes no solo tienen enemigos químicos. Ya hemos dicho que el mecanismo de almacenamiento se basa en la orientación de las partículas magnéticas, así que cualquier cosa que cambie esa orientación puede poner en peligro nuestras grabaciones. Un amigo tenía un pack VHS con las películas de La Guerra de las Galaxias, podéis imaginar que era el más envidiado de la pandilla. Más de una vez las vimos mientras cultivábamos nuestros michelines a base de patatas fritas y otras sabrosas viandas. Pues bien, tenía la costumbre de dejarlas en el mueble donde tenía una pequeña tele con vídeo integrado, al lado de los altavoces de la tele. Nosotros siempre le decíamos que no lo hiciera, que las pusiera en otro sitio, que se iban a estropear. Podéis imaginar el final, a pesar de la imagen distorsionada y el sonido infumable, todavía las vimos alguna vez más. Lo que pasó con esas cintas VHS es que el efecto continuado del campo magnético producido por la tele y por los altavoces acabó afectando a algunas partes de la grabación, bajando la calidad drásticamente.

Todos estos factores se tienen en cuenta cuando se guarda una cinta de backup de un servidor, como las que vimos de Google al principio de la entrada. Existe toda una logística de envío de cintas a almacenes fuera de las instalaciones de los servidores, para guardar durante un tiempo las cintas en armarios ignífugos, con las condiciones de humedad idóneas y, por supuesto, libres de campos magnéticos que puedan afectarlas. Pasado un tiempo las cintas vuelven al centro de datos para ser reutilizadas, cuando los datos que almacenaban han quedado obsoletos.

Pero, ¿y los soportes con forma de disco?

Empecemos por decir que el cabezal de lectura y escritura básicamente es igual, lo que varía es la forma en la que se obtienen y graban los datos debido a la diferencia de formato. En una casete, el acceso a una posición determinada de la misma es engorroso, debido a que tendrías que avanzar o retroceder la cinta hasta el punto exacto en el que quieres leer. En el caso de un disco, el acceso es más inmediato ya que te basta con conocer la posición en el disco para enviar el cabezal a esa zona.

Piensa en un vinilo. Cuando quieres poner una canción en particular tienes que contar los surcos y poner la aguja en el que corresponde al número de canción elegida, una vez puesta ahí la aguja el disco seguirá girando y empezará a sonar la canción pasado un breve espacio de tiempo. Ese es el trabajo que hace el cabezal en el caso de los discos magnéticos.

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A, Pista. B, Sector. C, Sector de una pista. D, Clúster. Cuando hablamos de cilindro en un disco nos referimos a la misma pista en los distintos platos que conforman el disco duro.

Cada vez podemos ver más discos de estado solido en nuevos ordenadores, pero todavía hay muchos ordenadores que usan los discos duros clásicos. Estos no son ni más ni menos que unas serie de discos magnéticos apilados, cada uno con un cabezal asociado. Mi primer disco duro tenía 520MB de capacidad, el del ordenador con el que estoy escribiendo ahora tiene una capacidad de unos 520GB (1024 veces mayor). Para llegar a estas capacidades se ha tenido que ajustar al máximo la tecnología, los discos cada vez han tenido que girar a un mayor número de revoluciones y el cabezal tiene que pasar a una distancia prácticamente nula del disco (del orden de unos pocos nanómetros). Es más, la distancia a la que pasa el cabezal está determinada por la propia película de aire que crea el disco a girar a una gran velocidad. Si el cabezal llegara a tocar el disco, produciría daños irreparables.

suciedad disco duro2

Cualquier foco de suciedad en la superficie del disco puede tener consecuencias catastróficas.

Normalmente cada sector almacenaba el mismo número de datos; al girar el plato con una determinada velocidad cada sector tardará el mismo tiempo en pasar por debajo del cabezal, independientemente de su distancia al centro. No obstante los sectores exteriores, al ser mucho más extensos, podrían estar mejor aprovechados, algo que se ha ido introduciendo poco a poco en discos duros más modernos.

En cuanto al soporte para los discos puede variar desde aluminio a cristal, pero finalmente todos tendrán una capa en la que irán las moléculas magnéticas que permitirán la grabación y lectura de nuestros datos. En definitiva, los discos duros son un avance importante respecto a un casete, pero en el fondo se trata de la misma tecnología llevada a otro nivel.

Las conclusiones del zombi/abuelo cebolleta

Muchas veces usamos la tecnología sin preguntarnos que hay detrás de ella. Cuando empezamos a tirar del hilo descubrimos que la química y la física siempre van de la mano para solucionar nuestros problemas cotidianos y ayudarnos a vivir en un mundo que hace relativamente poco parecería de fantasía. Mi primer ordenador era un MSX2 y tenía que conectarle un reproductor de casete para poder disfrutar de los míticos juegos de la época. Los minutos que pasabas delante del ordenador esperando a que el juego cargara eran una mezcla de desesperación y emoción. Ahora un juego tarda poco más de unos segundos en cargar y piensas que es una castaña.

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Abu Simbel Profanation, la de horas que le eché a este juego y parecidos. Y anda que no eran difíciles… Nada de me escondo detrás de un matorral y me curo. Estos juegos eran una masacre.

Esta entrada participa en la XXIV Edición del Carnaval de Química organizado por un servidor. Que el poder del Cromo os acompañe.

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