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Cuentos para agosto

Me encanta leer en la playa. Antes solía hacer el tontuno con los amigos y me pasaba el día en el agua, pero uno pasa por ese proceso que se llama madurar. Traducido a la playa, madurar significa dejar de hacer el garrulo cuando vas al agua y dedicarte a esa actividad tan divertida que es tomar el sol, o peor, jugar a las paletas. Por suerte, existen los libros.

Pero cuando estás torrándote al sol no te apetece leer Cien años de Soledad, sino una lectura rápida que puedas dejar sin perder el hilo en cualquier momento para irte al agua a refrescarte o moverte cual antigirasol buscando la sombrilla. Por suerte, existen los libros de cuentos.

Me encantan los cuentos. Cuando quiero iniciarme en un autor, busco si tiene una antología de relatos cortos y empiezo por ahí. Y además me gusta la palabra cuento, me pasa con ella lo mismo que con tebeo, tiene un sabor nostálgico.

Así que ahora que el blog se va de vacaciones os dejo unos libros de cuentos, de esos que si tienes en papel acaban resobados de tanto leerlos:

Don't panic, no hay que saberse todas estas fórmulas para leer a Chiang.

Don’t panic, no hay que saberse todas estas fórmulas para leer a Chiang.

La historia de tu vida, de Ted Chiang es el libro que más me ha impresionado últimamente. Los cuentos de Ted Chiang tienen algo especial, no solo la forma en la que engarza la ciencia dentro de los mismos, sino sus historias, tanto en forma como en contenido. En La historia de tu vida encontraréis relatos incómodos, emotivos, fascinantes y llenos de filosofía, matemáticas, termodinámica e incluso óptica. De hecho, una de sus historias provocó una entrada bastante loca en este blog: El principio de Fermat, los extraterrestres y el pelo en el pechete.

¿Hay más para leer de Ted Chiang? Por desgracia es un autor poco pródigo, pero aparte de esta antología podéis buscar estas magníficas historias:

  • El mercader y la puerta del alquimista, historia ambientada en Bagdad y El Cairo sobre viajes en el tiempo, paradojas temporales y arrepentimiento.
  • Exhalación, personalmente la historia que más me ha gustado de Chiang. Un breve relato en el que Chiang nos describe un fascinante mundo mecánico y nos deja una interesante reflexión final. Aquí la tenéis en inglés.
  • El ciclo de vida de los objetos software, o cómo Ted puede conseguir que sientas empatía por un montón de bits. Podéis encontrarlo en la primera antología de Terra Nova.

Para que os hagáis una idea de la calidad de las historias de este hombre, con poco más de 10 historias cortas publicadas, ha ganado 4 premios Nébula, 4 premios Hugo y 4 premios Locus.

No, no soy el hermano apuesto de Homer, soy Philip K. Dick.

No, no soy el hermano apuesto de Homer, soy Philip K. Dick.

Philip K. Dick, el cuento personificado. He leído muchas de sus novelas, pero donde siempre he pensado que se desenvolvía  mejor este gigante era escribiendo pequeñas historias. Tienen muy mala leche, puede que te confíes durante el nudo y la historia te deje llevar, pero en el último momento Philip conseguirá revolverte las entrañas. Recuerdo con especial cariño el cuento del robot que se autopromocionaba a sí mismo para vender sus servicios de limpieza, el final es totalmente delirante.

La editorial Minotauro publicó, bajo el nombre de Cuentos completos, cinco volúmenes con todas las historias cortas de Dick. Muchas os sonarán porque han acabado transformándose en películas (con mejor o peor suerte).

En definitiva, un autor necesario para entender la ciencia ficción y el cuento.

Axiomatico

Greg Egan es mi escritor de ciencia ficción favorito, así que es lógico que un libro de cuentos suyo aparezca en la lista. En Axiomático podréis encontrar historias de cyberpunk, fantasías cuánticas y mucha ciencia. No es un libro de lectura fácil, algunas historias necesitan una relectura y seamos sinceros: Egan es un escritor para frikis de la ciencia y la computación, ¿os he dicho ya que es mi favorito?

El relato que más me fascinó de esta antología es “Aprendiendo a ser yo“, donde la humanidad ha creado un dispositivo capaz de sustituir al cerebro. Instalan una pequeña computadora junto al cerebro que aprende durante un tiempo a comportarse como este. Parecido a un algoritmo de red neuronal, comprueba las respuestas producidas en el cerebro y se va ajustando poco a poco para conseguir los mismos resultados. Tras ese periodo de aprendizaje, el cerebro es amputado y solo queda el dispositivo —llamado “la joya”— para gobernar el cuerpo. En esta historia, el protagonista siente sus dudas sobre este cambio: ¿será él mismo tras el cambio?¿o la sustitución del cerebro significará su muerte y el nacimiento de una nueva entidad? Un relato que dio vueltas en mi cabeza durante varios días y que en parte se podría enlazar con su magnífica novela Ciudad Permutación, por su obsesión con la inmortalidad del ser humano basada en la tecnología.

¿Qué tendrá que decirnos esta vez Sheldon?

¿Qué tendrá que decirnos esta vez Seldon? Nunca falla en sus vaticinios. ¿Seguro?

La primera entrega de Fundación es un libro de cuentos, una serie de historias en las que Asimov nos va relatando las distintas etapas de la Fundación en sus inicios. Isaac publicó estas primeras entregas sobre Fundación en forma de relatos cortos para la revista Astounding. En el primer libro de esta saga podemos vivir la creación de la Fundación de la mano de su promotor Hari Seldon, enterarnos de qué es la psicohistoria y disfrutar con las peripecias de los primeros alcaldes del planeta Terminus.

La historia se inicia durante la decadencia de un poderoso imperio galáctico. Esta decadencia impulsa a Hari Seldon a realizar un proyecto que asegure una rápida transición entre la caída del imperio y el surgimiento de un nuevo orden. En ese nuevo proyecto, el planeta Terminus es la primera de las claves, un pequeño planeta en el borde de la galaxia al que son trasladados los conocimientos del imperio y un grupo de elegidos para llevar a cabo la titánica tarea de la reconstrucción de la civilización.  Un libro que todo aficionado a la ciencia ficción debería leer para luego continuar con la saga y conocer la historia del Mulo y de Golan Trevize. Aquí os dejo una reseña de la saga completa que hicieron en Hablando de Ciencia.

Y esto es todo, nos vemos en septiembre —eso precisamente me han dicho varios profesores este año—, así que por mi parte tengo tarea y poco tiempo para cuentos.

El último viaje

Os invito a una pequeña historia de viajes, amistad, amor y algo de ciencia ficción, una historia para leer con una música de fondo, la misma que están escuchando nuestros protagonistas. Adelante, pasad y poneos cómodos.

El último viaje

Se levantó y cambió el vinilo, esta vez le tocaba a Coltrane. Llenó otra copa para Hugo y volvió a su asiento.

—¿Sabes Gabriel?, este bourbon es impresionante, ¿de dónde lo has sacado? —Hugo era de los que echaba coca-cola a todo, pero esta vez su amigo había insistido en que no lo hiciera y tenía que reconocer que estaba disfrutando con el intenso sabor de la bebida.

—Pues lo saqué de un almacén de contrabando en Chicago, en 1925.

Hugo empezó a reírse a carcajadas.

—¿Fuiste con la TARDIS y la cogiste? —consiguió decir entre risa y risa. El equilibrio de su vaso peligraba y ya había derramado algunas gotas.

—Más o menos, ¿te acuerdas de mis ideas para viajar en el espacio-tiempo? Lo conseguí, construí mi máquina, pero no es una cabina azul, más bien es un amasijo de cables, metal y depósitos de helio líquido—le contestó Gabriel bastante serio.— ¿Recuerdas a ABBA?

—¿AVA?

—Sí, los de “mamma mia! ninoninona ah ah”, una mierda de canción, pero muy pegadiza.

Los gestos de Gabriel mientras tarareaba la canción eran bastante patéticos, pero Hugo aguantó la risa y contestó:

—No me suenan absolutamente de nada.

—Normal, yo evité que existieran. A Robin le encantaban y estaba todo el día escuchándolos, incluso había un musical en el que iban vestidos de las formas más horteras que puedas imaginar… asi que decidí que una de mis primeras pruebas sería hacerlos desaparecer. ¿Te acuerdas de El fin de la eternidad?

—Claro, el libro de Asimov, el prota trabajaba en una agencia que hacía los cambios justos y necesarios en distintas épocas para evitar tragedias en la historia de la humanidad.

—Pues bien, me leí varias biografías de ABBA y descubrí que el punto que había que atacar era la amistad que surgió entre Benny y Björn.

Tras beber el último sorbo de su copa, Hugo interrumpió:

—Vaya nombres te inventas, Abba, Benny, Björn, cada año que pasa pierdes capacidad para tus historias.

—Son nombre suecos, como en Tau Cero, no te escuché quejarte de cómo Suecia dominaba el mundo en esa novela.

—Pero sí me quejé de ese final tan …. en fin, tan excesivo —replicó Hugo rápidamente, mientras recogía la nueva copa que le ofrecía Gabriel y le animaba con la mirada a continuar su loca historia.

—Para que lo sepas, no eran un dúo, bueno sí, un dúo de matrimonios, lo importante es que conseguí enemistar a Benny y Björn cuando se conocieron. Hice desaparecer una chaqueta del estudio, bastante hortera todo hay que decirlo. No volvieron a dirigirse la palabra y sus carreras musicales por separado fueron bastante mediocres. Ahora yo soy el único que recuerda sus canciones.

—Tú y tus histotias Gabriel, tenemos que leer menos ciencia ficción… Pero entonces dime, ¿qué pasó con Robin? —preguntó con sorna.

—Ahora es fan de Ace of Base…

—Qué exitazo tienen, ¿verdad?

—En mi línea temporal original solo tuvieron un disco y desaparecieron del mapa, pero parece que el mundo ardía en deseos de encumbrar a unos suecos horteras.

—Buena línea temporal esa. –En el fondo le gustaban las historias locas de Gabriel, así que le tiró un poco de la lengua al verle taciturno.— ¿No probaste a cambiar cosas más importantes? Este país necesitaría un cambio político.

—Puff, en mi línea temporal, Rajoy era el presidente.

—Pero, ¿qué me estás contando? ¿ese triste? Venga tío, tus historias siempre son mejores que esto.

—Intentando cambiar la situación política me di cuenta de que los hechos que acontecen a lo largo del tiempo tienen una especie de inercia: cuanto más grande sea el evento que quieras cambiar, menos posibilidades tienes de éxito. El experimento de ABBA fue un éxito durante bastantes años hasta que apareció Ace Of Base; en el caso de la política, mis éxitos duraban como mucho semanas. Hay demasiada gente poderosa implicada y demasiadas variables a tener en cuenta, es como si intentaras cambiar un transatlántico de rumbo con la ayuda de una zodiac y una cuerda. Así que me limité a mejorar nuestra vida.

—¿Hiciste más cambios con Robin?

—No, sabes que la idolatro, así que no volví a jugar con ella, pero empecé a mejorar nuestra situación económica con pequeños cambios. En mi línea de tiempo original vivíamos en un pisucho en las afueras y ahora tenemos el ático y esta casa de campo —situó el dedo índice muy cerca del pulgar,— todo con pequeñísimos cambios en momentos puntuales.

—Entonces ahora podrías dejarme tu TARDIS para que yo haga lo mismo, ¿no? Déjame ser el 12º Doctor, tengo pensado hasta mi vestuario y mi grito de guerra.

—Precisamente voy a dejarlo ya, pero a ti te falta pelo y te sobran años para sustituir a Matt, jajaja. —Su cara pasó de la relajación tras la risa a un extraño rictus.— ¿Crees en la media naranja Hugo?

—Robin y tú sois el mejor ejemplo de ello, estáis hechos el uno para el otro.

—Eso pensaba yo, pero dentro de 3 años ella me dejará.

—Eso es imposible, tío, vosotros sois una pareja para la eternidad, todo el mundo lo dice. —Los ojos de Hugo bajaron levemente al decirlo.

—Hugo, siempre la has deseado, noto cómo la miras. Lo he intentado todo, llegué a arruinarte la vida, a borrar nuestra amistad, pero siempre volvías a aparecer y te la llevabas. Eres un invariante en nuestra historia, eres su media naranja y yo soy un simple catalizador que, una vez cumplido su trabajo, es desechado.

Hugo no sabía dónde mirar, nunca había visto a su amigo así, tenía que responder algo, ¿pero qué? Claro que estaba enamorado de Robin, era la mujer perfecta. Intentó volver al tono socarrón anterior:

—¿Y qué piensas hacer, Doctor?

Los últimos compases de Blue Train sonaban mientras Gabriel terminaba de enrollar el cuerpo de Hugo en la alfombra. «Ahora empiezo a recordar que la alfombra y los sillones desaparecieron de un día para otro, será imposible limpiar toda esta sangre», pensó Gabriel. La idea era sencilla, el bourbon estaba atiborrado de somníferos, así que su amigo no pudo oponer mucha resistencia. Sin embargo, el picahielos no entró en el corazón como él esperaba, al final perdió la cuenta de las puñaladas y a duras penas había conseguido quitarse la sangre de encima. Era su último viaje, solo tenía que terminar de limpiarlo todo y volver a su tiempo, con Robin, para siempre.

Este post participa en la V Edición del Carnaval de Humanidades acogido en Pero eso es otra historia, de la elemento más activa de la blogosfera: @ununcuadio.

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